
La cantidad de servicios que ofrecen almacenamiento a través de Internet están a la orden del día. A lo largo de varios meses he experimentado con varios de ellos. Nunca me habían resultado útiles, con la cantidad de medios físicos de pequeño tamaño y gran capacidad disponibles hoy en día.
Hace poco, no obstante, y debido al hecho de tener que programar en varios equipos, me encontré con la necesidad de utilizar un medio para compartir mis ficheros en todos estos equipos. En el trabajo he utilizado con frecuencia el Subversion, y era una opción muy válida, aunque buscaba algo más simple. Fué entonces cuando se me ocurrió probar uno de estos servicios de almacenamiento para dicho menester.
De los que había probado, me había llamado la atención el servicio de Dropbox, por su sencillez, el hecho de incluir versiones en los ficheros, para poder volver atrás, y la integración que tiene con varios S.O, algo que me venía bien, por el hecho de disponer en casa de un sistema Mac Os X, y un Windows en el trabajo. Una vez instalado, lo único necesario fué crear el workspace dentro del directorio creado por el Dropbox.
De momento me encuentro bastante contento con esta solución. Está claro que hay otras soluciones más completas, pero muchas veces no aprovechamos toda su potencia, y otras alternativas más sencillas pueden resolvernos la papeleta con bastante solvencia.